El aeropuerto de Lydd (
EGMD/LYX) se ubica en la península de Romney Marsh, en el sur de Kent, aproximadamente 25 km al noreste de Folkestone y 25 km del puerto de Dover. Dotado de una única pista de asfalto de unos 1 500 metros que puede acoger jets ligeros y turbohélices, el aeródromo ofrece operaciones diurnas con un tráfico muy inferior a su capacidad máxima (aproximadamente 11 900 movimientos registrados anuales), lo que lo convierte en uno de los puntos de entrada menos congestionados del sur de Inglaterra. El paisaje circundante es plano y despejado, permitiendo a las tripulaciones realizar aproximaciones visuales e instrumentales sin restricciones topográficas. El atractivo económico de Lydd es principalmente de índole geográfica. Los viajeros de negocios que utilizan este aeropuerto suelen tener citas en Canterbury (a 35 minutos en coche), en Ashford (a 45 minutos, conexión Eurostar) o realizan conexiones para vuelos transcanal vía Dover. La economía agrícola y turística de Romney Marsh genera tráfico aéreo estacional de aviones pequeños, mientras que la proximidad a Folkestone y a la terminal del túnel bajo la Mancha en Cheriton hacen de Lydd una escala ideal para rutas europeas, permitiendo evitar los atascos de Londres Luton o Farnborough. Los trámites aduanales e inmigración se efectúan bajo reserva previa: los operadores deben inscribirse con suficiente antelación, generalmente mínimo 24 horas. No se aplican restricciones de franjas horarias a jets privados, y la tranquilidad del aeródromo se traduce en retrasos en tierra mínimos. Para clientes adinerados que deseen llegar discretamente a Kent o beneficiarse de una conexión rápida con el triángulo Canterbury–Dover–Folkestone, Lydd constituye una alternativa práctica a los aeropuertos más concurridos de la región londinense, especialmente durante la alta temporada estival y el festival de Canterbury en octubre.