Melilla ocupa una posición estratégica única en la costa mediterránea del norte de África. Bajo la plena jurisdicción española (espacio Schengen, moneda en euros, aduanas de la UE), la ciudad está rodeada por Marruecos en todas sus fronteras terrestres. Su economía se basa en el comercio transfronterizo, la distribución (en particular el comercio con ventajas aduanales), la administración pública y un sector logístico en expansión, vinculado a su puerto. Para family offices y empresas que gestionen activos o intereses en el Magreb, Melilla representa un punto de entrada legalmente simple en una región que de otro modo requeriría trámites fronterizos fuera de la UE. El aeropuerto de Melilla (OACI:
GEML / IATA: MLN) es un aeropuerto de pista única, que acoge vuelos regulares y chárteres. La pista, con una longitud aproximada de 1.400 metros, puede recibir jets ligeros y turbohélices con carga de combustible estándar; los aviones medianos más pesados pueden requerir gestión de carga útil según las condiciones. El aeropuerto realiza trámites aduanales y control fronterizo durante sus horas de operación, lo que hace imprescindible una coordinación previa con la autoridad aeroportuaria y los servicios de asistencia en tierra locales para llegadas de vuelos chárter privados. Se recomienda encarecidamente obtener una autorización previa (PPR) para garantizar la asignación de un espacio de estacionamiento y la disponibilidad de aduaneros. El centro de la ciudad se encuentra a menos de 10 minutos del área de estacionamiento, lo que convierte a Melilla en uno de los tiempos de transferencia aeropuerto-destino más cortos de la red aérea española. El tráfico transfronterizo alcanza su apogeo en primavera (marzo-mayo) y durante la temporada estival mediterránea (junio-agosto), períodos en los que la demanda de vuelos chárter puntuales desde Málaga, Almería y Gibraltar aumenta considerablemente. Las aerolíneas que operan en el Magreb utilizan frecuentemente Melilla como escala técnica o punto de descanso para sus tripulaciones, dada su condición regulatoria europea y su ventajosa situación geográfica.